1 de abril de 2020

162ª noche - Toda la verdad

Necesitas saber la verdad para poder tomar decisiones. Necesitas tomar decisiones para sobrevivir.  Estos son datos objetivos, que se pueden analizar con sentido común. No dejes de verlo.




18 de marzo de 2020

161ª noche - El último cartucho

Durante las varias elecciones de los últimos meses corrió el cartelito:




Como un aviso, como una premonición. No parece que calara muy hondo el mensaje,  cuando tenemos de nuevo, aunque por los pelos, un gobierno dirigido por el flamante Pedro Sánchez. Sí, ése que se ha ganado el apodo de "Falconetti" a base de ir en el avión presidencial a todas partes. Y, por si fuera poco, esta vez con los comunistas de Podemos y toda una serie de estrafalarios personajes y personajas en el paquete. 



Nadie podría decir que la crisis del 2008 o la actual del coronavirus sean culpa del PSOE. Absurdo sería hacerlo. Pero hay que reconocer que el PSOE tiene muy mala suerte, siempre le toca... ¿Y que tiene de especial una crisis con el PSOE a los mandos? Pues que son unos pésimos gestores. La ocultan por intereses de partido, la niegan por ignorancia, y no hacen nada hasta que les explota frente a las narices. A ellos y al país entero. 



¿No hacen nada? Eso no es exacto. Sí hacen. La complican, la endemonian aún más, hunden lo que quizá aún podría salvarse.  Recordemos el famoso Plan E de Zapatero. El buen hombre —por llamarlo de alguna manera sin violar los derechos de autor de Pérez-Reverte— gastó 13.000 millones de euros del erario público para, según él, "potenciar el empleo". Fue al inicio de la crisis, en 2008, recién reelegido con la promesa de dar 400 euros a cada español. 


Fue tirar el dinero, nada menos que 13.000 millones de euros con los que tanto se podría haber hecho más adelante. Un 1,2% del PIB, un esfuerzo hasta entonces sin precedentes.  Dos años después, ni papel higiénico había en los hospitales. 

Ahora, Sánchez habla de 200.000 millones de euros. Más de un 15% del PIB.  ¿Se va a permitir que ese grupito de "expertos" (hablo de Lastra, Calvo, Echenique, Iglesias, las Montero...) gestione ese dinero, que es nuestro último recurso? Si se dilapida ese capital, España está muerta. 


Por eso, yo no creo que la oposición ni nadie deba avalar el plan de Sánchez sin más. Unidad, sí; colaboración, sí; lealtad, sí. Pero detrás de alguien de confianza y de un verdadero gabinete de expertos que gestione la crisis, sin ideologías ni partidismos. Sólo eficiencia al servicio del Estado. Algo que tendría que exigir todo el mundo, no importa a quién haya votado. Porque está vez está todo en juego, para todos. Es el último cartucho. 



NOTA A 6 DE ABRIL: Ya pasa de 10.000 muertos y seguís sin reaccionar, como ranas hervidas. Enhorabuena, campeones. 

30 de enero de 2020

160ª noche - Caperucita y el señor Lobo.

   A las dos de la madrugada, hace ya horas que da vueltas en la cama, incapaz de dormir. Una tras otra, cuenta ovejas blancas que saltan una valla, aunque no ha visto nunca que alguna oveja salte vallas. Generalmente esta rutina consigue que el sueño llegue, pero hoy, de golpe, ve que una de las ovejas que saltan es negra y eso lo desconcentra. Prueba a contar ovejas negras. Muchas ovejas negras que saltan una valla. Pero, cuando casi está a punto de dormirse, aparece una oveja blanca en medio de las negras. De forma que decide pasar de ovejas. ¿Qué podría contar? ¿Cerdos que saltan una valla? ¿Señores que entran y salen por una puerta giratoria? ¿No hay otra solución que no sea contar algo? Cada vez está más desvelado. Harto, decide levantarse. Va al lavabo, orina, se lava las manos y la cara, bebe un trago de agua, coge el paquete de cigarrillos y sale al balcón a fumar uno. 
   En un balcón de la casa de delante, apoyada en la barandilla, hay una mujer que también fuma un pitillo. No la había visto nunca. Cuando los ojos se adaptan a la penumbra, distingue que es muy joven. Viste una corta capa roja que la cubre desde la cabeza y mira a uno y otro lado de la calle, a esas horas desierta.  El hombre lanza al aire la colilla que, mientras cae, deja una estela de pequeñas chispas. Eso llama la atención de la mujer, que hasta ese momento no sabía que estaba siendo observada.
   Abajo, un taxi gira la esquina y se detiene. Un hombre de pelo gris se apea, camina los pocos metros que lo separan del portal y entra al edificio de delante. En seguida la mujer de la capa roja sale del balcón y al momento regresa con el recién llegado. Al verlos juntos, un «déjà vu» de su infancia asalta al hombre del insomnio. La joven apaga el cigarrillo en una maceta; entonces se abrazan tiernamente y vuelven al interior, dejando el balcón abierto. Aunque la luz en el dormitorio es tenue, se puede atisbar lo que sucede. El hombre de pelo gris se quita la chaqueta y entrega algo que Caperucita guarda en la mesilla. Después, ella se acerca al balcón, mira de soslayo  al vecino indiscreto, corre el visillo y regresa junto al lobo.
   El hombre del insomnio sonríe y, de camino a la cama, echa un vistazo al reloj. En pocos minutos quedará dormido. Y es que no vale contar ovejas o cerdos. Para dormir bien, no hay nada como un buen cuento.
©Fernando Hidalgo Cutillas 2017