30 de agosto de 2020

167ª noche - El alcalde del pueblo

 



UNA REFLEXIÓN SOBRE LOS ALCALDES DEL PSOE, DE PUEBLOS PEQUEÑOS.


En 2017, el PSOE era un partido constitucionalista, de gobierno. Hasta el punto en que echó a Sánchez porque se había empeñado en llegar a presidente del gobierno aun a costa de pactar con independentistas y comunistas. Eso estaba fuera del ideario del PSOE y le dieron puerta.


Pero después, en primarias, por 3.000 votos de militantes se impuso de nuevo Sánchez y tras las últimas elecciones, por un solo diputado, consiguió formar mayoría de gobierno a base de reunir comunistas, secesionistas, Bildu y toda la hojarasca. Se podría decir que Sánchez es presidente del gobierno de España por el voto estratégico de 3.000 personas y por su falta de escrúpulo al mentir y al pactar. Ilegal no, ilegítimo sí.


Pero detrás de Sánchez hay un partido que era grande, y aún lo es, que se llama PSOE. El de Felipe González, Alfonso Guerra, González Ibarra, Joaquín Leguina... Para Sánchez, entre el Falcon, el helicóptero y el palacete es fácil escabullir su responsabilidad ante el pueblo, sonreír y salir corriendo. Pero los socialistas de más bajo nivel no pueden. Cuanto más abajo, más cerca están de la gente y menos pueden justificar lo injustificable ni salir por peteneras. ¿Cómo justificar el apoyo al desastre de este gobierno? No se puede, salvo usando el mismo cinismo que Sánchez y el vice, pero para eso hay que tener guardias en la puerta y la calle cortada.


Mentir como hace Sánchez no está al alcance de cualquiera, por ejemplo, de los alcaldes socialistas de los pequeños pueblos de España. ¿Cómo justificar o negar la negligencia en la gestión de la pandemia? ¿Cómo negar que Sánchez deslegitimó las elecciones al pactar con Podemos e indepes al día siguiente, después de haber jurado y perjurado que no lo haría? ¿Cómo justificar la venta de Navarra al independentismo? ¿Cómo justificar el desprecio a la Guardia Civil, a las víctimas de ETA, la injerencia en el poder judicial...? Eso ningún alcalde puede justificarlo, porque ellos caminan entre sus paisanos, coinciden con ellos en el bar, en el parque... No pueden aislarse en el Falcon ni en palacetes de verano. Ni siquiera en alguna finca de Galapagar. Yo creo que la mayoría están disconformes con el gobierno, pero... Como en una tormenta perfecta, hay otro factor: que esto no es democracia sino partidocracia. ¿Quién le pone el cascabel al gato y se arriesga a no cobrar a fin de mes? Todos los que echaron a Sánchez en 2017 están fuera del PSOE. El que tenga trabajo o profesión podrá salir adelante, pero la mayoría de cachorros socialistas han decidido vivir de la política para siempre y sin estudiar mucho, que eso cansa, lo que los encadena al PSOE, haga lo que haga y mande quien mande. Pero ¡cuidado!, que la tortilla puede girar otra vez. Mala cosa, hoy día, ser alcalde socialista en un pueblo pequeño... El cinismo en las distancias cortas no funciona bien.




18 de agosto de 2020

166ª noche - El timo de la estampita









Esto ha sido un timo como el de la estampita. Que hasta ahora hayan picado unos cuantos, bastantes, es algo que puede pasar. Pero que con todo a la vista se siguiera permitiendo el timo sería una locura, un suicidio. 

Y el país ya no puede aguantar más locuras, en septiembre debe caer el gobierno de los timadores, de los mentirosos, de los tramposos, de los inútiles.  La moción de censura ha de expulsar a este gobierno y yo creo que la gente de bien de todos los colores ha de apoyar a un gobierno de amplia mayoría que dé estabilidad y permita la recuperación. Y si ha de presidir el PSOE, que sea el PSOE, pero no Sánchez. Hay gente en el PSOE que no se ha vuelto comunista ni revolucionaria, pero está atrapada por el sistema de partidocracia y teme perder el sustento. La fuerza de Podemos serán unos cuantos miles de parásitos incendiando las calles. 

Y elecciones en cuanto la situación económica-sanitaria lo permita.