18 de marzo de 2020

161ª noche - El último cartucho

Durante las varias elecciones de los últimos meses corrió el cartelito:




Como un aviso, como una premonición. No parece que calara muy hondo el mensaje,  cuando tenemos de nuevo, aunque por los pelos, un gobierno dirigido por el flamante Pedro Sánchez. Sí, ése que se ha ganado el apodo de "Falconetti" a base de ir en el avión presidencial a todas partes. Y, por si fuera poco, esta vez con los comunistas de Podemos y toda una serie de estrafalarios personajes y personajas en el paquete. 



Nadie podría decir que la crisis del 2008 o la actual del coronavirus sean culpa del PSOE. Absurdo sería hacerlo. Pero hay que reconocer que el PSOE tiene muy mala suerte, siempre le toca... ¿Y que tiene de especial una crisis con el PSOE a los mandos? Pues que son unos pésimos gestores. La ocultan por intereses de partido, la niegan por ignorancia, y no hacen nada hasta que les explota frente a las narices. A ellos y al país entero. 



¿No hacen nada? Eso no es exacto. Sí hacen. La complican, la endemonian aún más, hunden lo que quizá aún podría salvarse.  Recordemos el famoso Plan E de Zapatero. El buen hombre —por llamarlo de alguna manera sin violar los derechos de autor de Pérez-Reverte— gastó 13.000 millones de euros del erario público para, según él, "potenciar el empleo". Fue al inicio de la crisis, en 2008, recién reelegido con la promesa de dar 400 euros a cada español. 


Fue tirar el dinero, nada menos que 13.000 millones de euros con los que tanto se podría haber hecho más adelante. Un 1,2% del PIB, un esfuerzo hasta entonces sin precedentes.  Dos años después, ni papel higiénico había en los hospitales. 

Ahora, Sánchez habla de 200.000 millones de euros. Más de un 15% del PIB.  ¿Se va a permitir que ese grupito de "expertos" (hablo de Lastra, Calvo, Echenique, Iglesias, las Montero...) gestione ese dinero, que es nuestro último recurso? Si se dilapida ese capital, España está muerta. 


Por eso, yo no creo que la oposición ni nadie deba avalar el plan de Sánchez sin más. Unidad, sí; colaboración, sí; lealtad, sí. Pero detrás de alguien de confianza y de un verdadero gabinete de expertos que gestione la crisis, sin ideologías ni partidismos. Sólo eficiencia al servicio del Estado. Algo que tendría que exigir todo el mundo, no importa a quién haya votado. Porque está vez está todo en juego, para todos. Es el último cartucho. 



NOTA A 6 DE ABRIL: Ya pasa de 10.000 muertos y seguís sin reaccionar, como ranas hervidas. Enhorabuena, campeones.