Ley Integral de Violencia de Género
14 de mayo de 2023
182ª noche - Una pregunta...

3 de abril de 2023
181ª noche - La epopeya del hombre
La epopeya de la Humanidad ha sido tan apasionante que estaría bien volver a repetirla unas cuantas veces más.
Recuerdo que, en mi infancia, la mayoría de las unidades físicas de espacio, masa, tiempo, capacidad, etc. se hacían tomando como referencia datos tangibles. Algunas de éstas evolucionaron a una mayor exactitud, por ejemplo, el metro, que pasó de ser la diezmillonésima parte del cuadrante de un meridiano terrestre (definición de 1791 por la Academia Francesa de las Ciencias) a ser, en 1889, la distancia entre dos marcas situadas en una barra de platino/iridio que se conservaba en el pabellón de Breteuil en Sèvres, Oficina de Pesos y Medidas, a las afueras de París. Me parece curioso que en mis tiempos escolares, a partir de finales de los años 50, todavía se nos enseñara lo del meridiano terrestre aunque no estuviera ya en vigor, aunque también lo de la barra de platino.
Estos cambios tienen una fácil explicación: a medida que avanzan el conocimiento y las ciencias, se necesitan unidades de medida más precisas e inalterables. Sabemos hoy que el metro de 1791 no medía un metro, sino algo más. Y las barras metálicas, incluso las de aleación de platino e iridio, se dilatan, tuercen y pueden ser robadas o destruidas. Así que interesaba una definición exacta e inalterable. En 1960 se redefinió, en la 11.ª Conferencia de Pesos y Medidas: «Un metro es 1 650 763,73 veces la longitud de onda en el vacío de la radiación naranja del átomo del criptón 86». La precisión era cincuenta veces superior a la del patrón de 1889. Y aun en 1983 se volvió a redefinir, de nuevo en la Conferencia General de Pesas y Medidas, esta vez la 17ª: «Un metro es la distancia que recorre la luz en el vacío en un intervalo de 1/299 792 458 de segundo».
Sin embargo, yo prefiero las dos primeras definiciones, las antiguas. La del meridiano, en los lejanos tiempos escolares, me recordaba a las aventuras de rusos e ingleses en el África Austral tal como las contaba Julio Verne en aquellos libros de Editorial Molino que yo leía por entonces. Era una referencia épica y romántica, algo que, sesenta años después, aún recuerdo como si acabara de aprender. «La diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre». Menos evocadora era la definición de la barra de París, aunque no del todo exenta de romanticismo, con esa barra del metal más precioso y sus dos enigmáticas marcas, guardada en las entrañas de algún refugio secreto y seguro. Todo eso se ha perdido.
Se comprende, por otra parte, la necesidad de una medida exacta e invariable. Así, si algún día sucede algo catastrófico a la Humanidad, podrán recuperar nuestras medidas de siempre con total precisión. Los supervivientes, con lo que tengan a mano, sólo deberán medir la radiación del criptón 86, o bien calcular el metro a partir de la velocidad de la luz en el vacío. ¿Y cómo medir un segundo, se preguntarán? Muy fácil: un segundo es la duración de 9 192 631 770 oscilaciones de la radiación emitida en la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio. Puede que tarden unos cuantos miles de años, eso es probable.

8 de enero de 2023
180ª noche - "Me cansé... me rindo..."

1 de enero de 2023
28 de diciembre de 2022
178ª noche : Almanaque para 1959 de El Capitán Trueno
En diciembre de 1958 salió este número especial de la revista El Capitán Trueno, Almanaque para 1959. Una revista infantil, dedicada a niños entre 7 y 12 años. En aquellos tiempos, los tebeos eran parte muy importante del ocio de los niños y los extras de Navidad, así como los de Verano, eran esperados con gran ilusión. Muy rudimentarios, a una o dos tintas, excepto las cubiertas, con aventuras un tanto ingenuas y simples pero... hay que ver el vocabulario. Con los tebeos, perfectamente escritos y redactados, se aprendía un idioma de calidad y se disfrutaba con ello.
Los nostálgicos o curiosos pueden leerlo completo pulsando sobre la siguiente imagen.

10 de agosto de 2022
177ª noche - El chiringuito legal
Los políticos "clásicos" del bipartidismo se llevaban la pasta directamente, a través de "donaciones", comisiones, meteduras de cucharón o participaciones en negocios, etc. Pero eso a la larga ha ido saliendo a la luz y no ha resultado un sistema seguro. No hay más que ver los casos que han llegado a los tribunales. Además, hay que tener algún nivel de conocimientos para trajinar la mayoría de estos asuntos, que los políticos de ahora no tienen. Por eso, han puesto de moda otro tipo de chollo:
EL CHIRINGUITO "LEGAL"
1) Se empieza por tener una idea, lo más estúpida e inútil posible. Por ejemplo, abrir una "Oficina del Calor", hacer un póster de gordas en la playa o pintar en cada calle un cartel que diga "Calle amiga".
2) Se aprueba el proyecto y se provee lo necesario para realizarlo. O sea, se buscan los amiguetes (que no es necesario que sepan hacer nada) y el local, o la pintura, o lo que haga falta. Y con eso ya está el dinerito cambiando de bolsillos.
3) Después, en el mejor de los casos se lleva a cabo la cosa inútil, pero, en otros, si se encuentra mucha oposición, se deja correr. Total, el dinero ya se ha movido que era el objetivo, lo demás no importa.
4) Ejemplos
- a) El belén trastero de la Colau, por poner 7 muebles viejos, costó 97.000 euros. ¿O debería decir "sirvió para robar 97.000 euros"? Que fueron a parar a una amiguet@, claro, artista donde las haya.
- b) Otro ejemplo: el póster de la cajera de Vallecas. 80.000 euros que se evaporan, de los cuales sólo 5.000 se emplean en el póster, que acaba haciendo en media hora alguien con el Photoshop, fusilando imágenes de la red que encima tienen copyright.
- c) Otro más. ¿Cuánto pensáis que puede haber costado pintar el cartelito "camí amic" (camino amigo) ocho veces en todos y cada uno de los cruces de las calles de Badalona, que son miles? Pues ahí está. Por supuesto, el cartel da mucha seguridad y tranquilidad, sobre todo a la gente mayor (nótese la ironía).
¿Veis? No es son robos ni es corrupción, simplemente se han encargado unos trabajos inútiles pero presupuestados y se han pagado, en pequeñas cantidades para no llamar la atención ni necesitar concurso (al puro estilo Laura Borrás), todo de lo más legal y superhonesto.
Cuando veáis un proyecto muy tonto y absurdo, por ejemplo, poner zapatos a los perros o pintar de morado los bancos, no penséis que están locos o son idiotas. Ellos, no. Es su modo de sacar pasta, ya que no saben hacer nada útil. Los que lo aguantamos sin rechistar, esos sí que puede que estemos un poco sonados.
13 de octubre de 2021
176ª noche - Una corrida de toros en el siglo XIX
Colección de 100 postales que reproducen ilustraciones aparecidas en la revista taurina "La lidia", de finales del siglo XIX. Es un PDF que se puede descargar pulsando sobre la imagen siguiente: