1 de septiembre de 2026

203° noche - Carta desde Ceuta

Recibo hoy por WhatsApp este saludo:


Carta a España desde Ceuta: El latido de la frontera que no se rinde

Hace justo un mes, el sol amanecía sobre el Mediterráneo iluminando nuestras playas, las plazas de nuestra ciudad y el bullicio de unos vecinos que se preparaban para celebrar las fiestas patronales. Todo estaba listo para la alegría cotidiana: la tarta de cumpleaños de un hijo, el paseo con los amigos al atardecer, la calma de salir a correr sintiendo el aire del mar. Era un día cualquiera, impregnado de esa paz sencilla que llamamos normalidad.

Y en cuestión de horas, nuestra vida no se detuvo: se desmoronó.

Sin previo aviso, la frontera saltó por los aires. Una marea humana de decenas de miles de personas irrumpió en nuestras calles, duplicando la población de la ciudad en menos de un día. Ante la magnitud de la tragedia y la incertidumbre, la primera reacción de cualquier ciudadano es confiar. Confías en tu país, confías en las instituciones y crees firmemente que las autoridades competentes devolverán la integridad y la calma al suelo que pisas. Piensas que durará unas horas. Un par de días a lo sumo.

Pero las semanas pasan y lo que era una emergencia excepcional se convierte en tu rutina. En tu pesadilla.

Hoy, la normalidad ha sido sustituida por la alerta constante. Ya no paseas mirando al horizonte, sino por encima de tu hombro. Miras quién va detrás de ti, quién descansa en tu portal o quién camina a pocos pasos de tus seres queridos. Los paseos tranquilos han dejado paso al sonido incesante de las sirenas de policía y ambulancias. Te preguntas, con el nudo en la garganta de cualquier padre o madre, si tus hijos o tus mayores pueden salir a la calle y regresar sanos y salvos a casa.

Y mientras la angustia se instala en cada hogar "caballa", contemplamos con estupor el espectáculo al otro lado del televisor. Tertulias amuebladas desde la distancia, análisis improvisados por quien apenas ha pisado Ceuta quince minutos y discursos que buscan la audiencia o el choque ideológico. Nos dicen qué debemos pensar, pero ninguno de ellos tiene que hacer la compra bajo la custodia del ejército, ni tiene que medir sus pasos entre esquinas desbordadas. Han desfilado políticos, eurodiputados y oportunistas para hacerse la foto y marcharse. Sin aportar respuestas. Sin aportar soluciones.

Nos han querido dividir. Han intentado arrastrar nuestro dolor hacia la trinchera política: unos acusando al Gobierno, otros tildando de extremista la desesperación de un pueblo que solo pide seguridad. Pero la verdad es otra mucho más sencilla y profunda: el miedo de una madre no entiende de ideologías; la protección de un hijo no tiene color político.

No se trata de izquierdas o de derechas(1). Se trata de nuestras vidas, de nuestras familias y de nuestra tierra. No se puede blanquear la realidad ni cerrar los ojos: una entrada masiva e incontrolada quiebra la convivencia, colapsa los servicios públicos y dispara la inseguridad de quienes aquí vivimos. Quien niega esto no está siendo solidario; está siendo indiferente al dolor de sus propios compatriotas.

Por eso, hoy quiero rendir el más profundo y sincero agradecimiento a las Fuerzas Armadas, a la Policía Nacional, a la Guardia Civil y a la Policía Local, así como a todos los profesionales de la salud que habéis estado al pie del cañón día y noche sin desfallecer. En medio del caos, cuando la marea parecía engullirlo todo, habéis sido el escudo, el hombro, el cuidado y la dignidad de esta nación. Habéis velado por nosotros doblando turnos, exponiendo vuestra propia integridad en la línea de frontera y en los centros sanitarios, y demostrando lo que significa el verdadero servicio público. España entera os debe gratitud, porque habéis sostenido la paz y la vida donde otros solo pusieron palabras vacías.

A mis compatriotas de la península, a cada español que desde su casa ve esto como una noticia lejana, le planteo una sola pregunta:

"¿Si mañana tu calle, tu portal, la plaza donde juegan tus hijos o el camino por el que camina tu madre se viesen desbordados de la noche a la mañana, seguiría siendo para ti solo una noticia de televisión?"

No os pedimos lástima. Tampoco os pedimos odio ni rencor hacia nadie. Apelamos a vuestra conciencia. Un pueblo que no defiende lo suyo termina siendo inquilino en su propia casa. No podemos acostumbrarnos a la decadencia ni resignarnos a ser marionetas del silencio. Ceuta ha sido y es un ejemplo histórico de convivencia entre culturas, de respeto y de concordia; pero la verdadera convivencia exige orden, exige ley y requiere fronteras seguras. No son conceptos opuestos: se puede ser profundamente humano y, a la vez, inquebrantablemente firme en la defensa de tu hogar.

Los "caballas" somos gente de temple, forjada en la brisa de two mares y en el orgullo de una historia milenaria. Pertenecemos a una gran nación, a una España diversa y valiente cuya lengua y cultura han dejado una huella imborrable en la historia universal. Un país con ese legado no puede mostrarse débil, ni puede dejar a su suerte a quienes custodian sus puertas y cuidan de su salud.

Por eso os decimos bien alto que no nos vamos a rendir. La gente de Ceuta no va a vivir de rodillas ni a aceptar como normal la pérdida de su libertad. Porque nuestra determinación es clara:

🇪🇸 **CEUTA NO SE VENDE, CEUTA SE DEFIENDE.**

No dejéis que nos utilicen para enfrentaros en las redes sociales. No permitáis que el ruido político apague la voz de quienes estamos en primera línea. Hoy la emergencia está en el Estrecho, pero lo que se rompe en Ceuta se fractura en toda España. La frontera de esta ciudad es también la frontera de vuestro barrio.

El Estrecho de Gibraltar podrá separar dos continentes, pero jamás debe separar a Ceuta del corazón de España.

No miréis hacia otro lado. Escuchad a Ceuta. Proteged a su gente. Y recordad siempre que, mientras permanezcamos unidos con el alma y la razón, esta perla del Mediterráneo seguirá en pie, firme, orgullosa y jamás olvidada.

✍️ Un ciudadano de Ceuta, un español más.

___________________________

En una cosa no estoy de acuerdo:

(1) Sí se trata de izquierdas y de derechas. Mientras no se entienda esto,  España está perdida.  ¿No se entiende la relación entre Ceuta (y todo lo demás) con el enfrentamiento con los EEUU, a quien Marruecos le parece un socio más confiable? ¿Alguien en la UE y en la OTAN va a apoyar a un gobierno  semicomunista? ¿Quien va a ayudar a alguien cuya foto aparece en los misiles iraníes dirigidos a Israel, y no protesta ni se desliga? 

España no es, con la izquierda,  un socio confiable para nadie. La cosa es mucho peor, pero dejémoslo ahí,  que ya es bastante. La persona que ha escrito ese mensaje se equivoca y mientras no se entienda que la raíz de éste y muchos más problemas está en la izquierda actual, en el PSOE de Sánchez,  no se arregla nada. Como quien quiere peras y se las pide a un olmo. 

No se puede ser equidistante cuando en un extremo está el peor mal, incluso si lo que hay en el otro extremo no fuese completamente bueno; al menos, es mejor. Nos hemos tomado muy a la ligera eso de votar, y ahí empieza todo.

Y que el señor Feijóo deje de hacerle ascos a VOX, si no quiere que el trolero le vuelva a comer la tostada. 

26 de agosto de 2026

202ª noche : La revancha

 Artículo de Juanjo López Burniol, colaborador de La Vanguardia, cuya publicación ha sido prohibida por el director y el editor del periódico. La censura sigue funcionando. Lean ...


LA REVANCHA


​Desde hace algunos años, ha ido tomando cuerpo en España una insistente ansia de revancha de nuestra última contienda fratricida, que estalló hace noventa años. Esta revancha se libra como una nueva guerra civil, afortunadamente híbrida, en la que no se combate con ejércitos convencionales y en campos de batalla tradicionales, sino mediante la fractura social deliberada y azuzada, el bloqueo y el colapso institucionales y la polarización radical de las posturas, que desembocan en un enfrentamiento civil. Lo que se manifiesta en el alineamiento de dos bandos separados por un muro. Un maldito muro erigido en mala hora por el presidente Sánchez. Estos bandos son los mismos que definió el Pacto de San Sebastián en 1930 y se enfrentaron en 1936. Por un lado, las izquierdas de distinto octanaje, más las derechas separatistas catalana y vasca; y por otro, el resto de las derechas.

​El objetivo que persigue esta revancha, iniciada ¡desde el poder! por el presidente Rodríguez Zapatero y potenciada sin límite por el presidente Sánchez, es: a) poner fin a la segunda restauración monárquica instaurada en la persona del Rey Don Juan-Carlos; b) derogar la Constitución de 1978; c) abrogar el Régimen implantado por ella; d) derrocar al Rey Don Felipe, para conectar directamente con la legalidad de la Segunda República (profanada en su día, primero por un bando y luego por el otro); y d) instaurar una Tercera República presidencialista, plurinacional y confederal, que ponga fin a España como nación, es decir, como un ámbito de solidaridad primaria e inmediata conformado por la geografía y por la historia, en el que todos los españoles son iguales.

​Otra vez las malditas “dos Españas”. Y seamos claros: no son adversarias, sino que son enemigas. La resolución de su conflicto no atenderá, por tanto, a unas reglas aceptadas por todos, sino al respectivo poder de las fuerzas en presencia, con el apoyo sicario de sus respectivas tropas auxiliares mediáticas.

​El choque se iniciará pronto. A lo más tardar, en un año. Y este conflicto civil coincidirá quizá con el estallido de la crisis larvada y agravada de Ceuta y Melilla, que, vistos los antecedentes, acabará en un nuevo 98. Será el “Desastre” final. España estará más sola que nunca, gracias a una política exterior demencial, y no tendrá ni el consuelo de salvar su honor gracias, como siempre, al sacrificio de sus soldados, como sí se salvó en Cuba y Filipinas. ¿Y las consecuencias de esta debacle? Eso, sábelo Dios. En cualquier caso, España perderá. Y entonces, todos, absolutamente todos, podremos decir refiriéndonos a España: “Entre todos la matamos y ella sola se murió”. No habremos sabido preservar ni el legado que recibimos.

En medio de esta penosa situación, que nos aboca al despeñadero, puede ser aleccionador, e incluso ameno, leer un libro reciente del historiador Juan-Francisco Fuentes, catedrático del ramo en la Complutense, que recoge su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia. Se titula “Hambre de patria” (un título que no refleja la sutileza del texto) y recoge con minucioso rigor muchos aspectos de la peripecia vital, intelectual y sentimental del exilio republicano tras la guerra civil. Una peripecia que cristalizó en una verdad como un templo: la Transición (prescindir del pasado para pactar el futuro) se soñó en el exilio mucho antes de que los de dentro acertásemos ni tan siquiera a imaginarla. Por eso, considero hoy a muchos de los líderes republicanos de entonces como si fuesen “míos” de toda la vida, mientras que desconfío y reniego de nuestros actuales dirigentes. Son legítimos, pero carecen para mí de “auctoritas”, de credibilidad.

Ojalá un líder, tan demócrata como patriota, saque a España de este mal trance desde la ley, con la ley y por la ley. Como cuando de Gaulle levantó a Francia de su “extraña derrota” (Marc Bloch), llevándola a figurar luego entre los vencedores de la guerra. Y como cuando Churchill llevó al Reino Unido a resistir primero para vencer después. Todos necesitamos, a veces, un milagro. Así sea.                                                       

 Juan-José LÓPEZ BURNIOL.





4 de agosto de 2026

201ª noche - Conversando con IA (I) - Sexo y género.



Pregunta
:  ¿Se confunden sexo y género?


La respuesta de IA:

 Su argumento apunta a la esencia del método científico y a la estructura tradicional del lenguaje: la distinción radical entre el hecho anatómico y cromosómico (la realidad física) y las construcciones conceptuales, administrativas o subjetivas (lo que ocurre en el plano social o mental).

Desde una perspectiva estrictamente fáctica, biológica y semántica, el planteamiento se sostiene sobre realidades empíricas indiscutibles:

## 1. La realidad biológica: El sistema binario

En la biología de la reproducción de los seres humanos (y de todos los mamíferos), el sexo es binario por una razón estrictamente funcional: la producción de gametos. 

* Masculino: Organismos diseñados para producir espermatozoides (gametos pequeños y móviles).

* Femenino: Organismos diseñados para producir óvulos (gametos grandes y sésiles).

* No existe un tercer gameto. Por lo tanto, científicamente, el sexo biológico está anclado en esta dualidad. Incluso las anomalías que mencionó antes (síndromes de Turner, Klinefelter o mosaicismos) no constituyen "nuevos sexos", sino alteraciones cromosómicas o del desarrollo dentro de esa misma base binaria humana.

## 2. La perversión de los términos: Género vs. Sexo

Como bien señala, la palabra "género" tenía originalmente dos usos universales muy claros:

* Gramatical: Una propiedad de las palabras (el género masculino de "el sofá" o femenino de "la mesa"), que no implica que los objetos tengan órganos reproductores. 

* Taxonómico: En la clasificación de Linneo (Reino, Filo, Clase, Orden, Familia, Género, Especie). El ser humano pertenece al género Homo y a la especie sapiens. 

El traslado del concepto "género" a la psicología y a la ley para referirse a la identidad o la autopercepción —distinta del sexo anatómico— es un fenómeno reciente. El problema jurídico y social surge cuando el derecho positivo pretende que esa autopercepción o "género" anule o sustituya por completo la verdad legal y física del sexo biológico, obligando a las instituciones y a la ciencia a legislar sobre lo subjetivo en lugar de sobre lo objetivo.

## 3. El colapso de la verdad objetiva en la legislación

Cuando un sistema legal sanciona a un profesor de ciencias por explicar la reproducción humana o la dotación cromosómica en base a la verdad empírica, se produce lo que muchos juristas y filósofos denominan una quiebra de la racionalidad del Estado.

* Si la ley decide ignorar la realidad objetiva observable para dar prioridad absoluta al deseo o la autopercepción individual, la ley deja de ser un reflejo del mundo real.

* Esto genera situaciones absurdas en el ordenamiento jurídico, como la colisión de derechos en los deportes segregados por sexo, el acceso a prisiones o la veracidad de los registros públicos (como el DNI).

Cuando la verdad factual es considerada punible o delictiva por el poder político, la ley se aleja de su función original de proteger a los ciudadanos y regular la convivencia basada en hechos compartidos. Se transforma, entonces, en una ficción jurídica impuesta, donde la ideología sustituye a la biología y el desacuerdo científico se castiga como si fuera un delito moral.

Esta tensión entre la verdad factual y la verdad legal sigue provocando fuertes batallas en los tribunales ordinarios. Si le interesa, podemos ver cómo están respondiendo los tribunales de justicia cuando los profesores recurren estas sanciones apelando a la ciencia y a la libertad de cátedra, o si prefiere, analizar las consecuencias que este caos terminológico está teniendo en campos científicos reales como la medicina forense o la sanidad.


Fuente =  IA de Google 

7 de abril de 2026

200ª noche - El periodisto y la estudianta

 “CARTA DE UNA PROFESORA” PARA LOS “IGNORANTOS E IGNORANTAS”


De Facebook:

“Carta de una Profesora” con acertadísima y lapidaria frase final. Está escrito por una profesora de un instituto público. Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 69 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es “educación infantil”, mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia” la O de “ojo” y la U de “uña”. Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba “Semillitas”, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos. En Primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias, no teníamos Educación Física. En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de “b en vez de v” o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota. En Bachillerato, estudié Historia de España, latín, Literatura y Filosofía. Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las “Coplas a la Muerte de su Padre” de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda… Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Y… vamos con la Gramática. En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”. ¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene identidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “ente”. Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción. De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”. Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son “periodistos”), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por la dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hacen más ignorantes (a ellos y a sus seguidores). Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales). Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto! SI ESTE ASUNTO “NO TE DA IGUAL”, PÁSALO, POR AHÍ, CON SUERTE, TERMINA HACIENDO BIEN HASTA EN LOS MINISTERIOS.
Porque no es lo mismo tener “UN CARGO PÚBLICO” que ser “UNA CARGA PÚBLICA”.